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EL REO, Príncipe del Rio

22 abr

pescando reos  (de la red)

 

 PRINCIPE DEL RIO: EL REO O TRUCHA MARISCA

  Sin duda, el Rey de Río es el Salmón pero el título de Príncipe,-Príncipe de Plata se le suele llamar -, con todos los honores es para el REO.

La primera vez que vemos uno lo miramos perplejos, sin saber a ciencia cierta si es una trucha o un salmón. Lo que es claro es que es una especie que levanta pasiones entre los pescadores deportivos. Pescar un reo, es un verdadero reto, por sus características, inteligencia y sobre todo por la incansable lucha que presenta para evitar ser capturado.

El reo, Salmo trutta trutta, es en realidad una trucha emigrante, extremadamente desconfiada, que tiene un comportamiento anádromo (nace en los ríos, sale al mar y vuelve al río para procrear).

En primavera comienzan el proceso de migración de los esguines tras uno o dos años en el río de su nacimiento. Desciende hacia rías, estuarios y áreas marinas costeras, donde encuentra más fácilmente su alimento. Durante su viaje hacia el mar va cambiando las pintas negras y rojas típicas de las truchas por una librea más plateada y acorde con el camuflaje necesario en el medio marino; permanecerá unos dos años merodeando por la costa para volver al río bastante crecido y en ocasiones con un considerable tamaño. No es seguro que el reo regrese siempre al mismo río donde ha nacido. Expertos pescadores asturianos de reo afirman que sí, sí vuelve al sitio de su nacimiento; porque no es lo mismo pescar reos en el Sella, el Nancea o el Cares… su bravura los diferencia.

Aprovechando las crecidas, en el mes de Mayo y Junio entra de nuevo, bravo y salvaje, invadiendo nuestras rías primero y nuestros ríos después, con una sola idea: Llegar y reproducirse, tras unirse a sus hermanas no migradoras en el proceso de la freza. Al igual que los salmones, van ascendiendo por el río parando en ciertas zonas, hoy aquí, mañana allí, dificultando su localización. Parecen preferir, las zonas de troncos y palos sumergidos, de donde salen, más fácilmente al amanecer y al oscurecer, para cebarse en superficie.

Los primeros en entrar suelen ser los de menor tamaño (un año en el mar). Miden unos 35 cm. Los más grandes lo hacen más tarde, casi al final de temporada En su ascensión, su librea plateada se irá oscureciendo, tornándose más parecida a la de la trucha común. Peces solitarios, los reos suelen entrar en grupos que se irán diseminando según ascienden río arriba. No se quedan mucho tiempo en las pozas que encuentran en su camino. En unos días pueden subir varios kilómetros ocupando en solitario sitios similares a los de las truchas que no migran. En el río están de paso y no suelen marcar su territorio.

  

 

 MORFOLOGIA

Los cambios morfológicos entre la vida marina y la fluvial son mucho menos acusados que en el salmón. Por ello, los reos reproductores son capaces de alimentarse en el río; suelen sobrevivir a la freza, regresando al mar en buen estado sanitario.
La vida marina le proporciona una carne asalmonada que le hace muy apreciado como objeto de pesca.

Tiene el cuerpo fusiforme y esbelto, la aleta anal blanca y el pedúnculo caudal corto, robusto y más alto que el salmón; el lomo azulado-verdoso con pintas negras y rojas de forma ocelada, el vientre plateado y la longitud de sus mandíbulas que sobrepasan claramente la posición del ojo, son las características que lo diferencian del salmón y la trucha..

Su cabeza de hocico romo y boca terminal posee grandes mandíbulas. Los machos en época de reproducción tienen la mandíbula inferior curvada hacia arriba. Presenta una aleta adiposa entre las aletas caudal y dorsal. De la aleta adiposa a la línea lateral tiene entre 14 y 19 filas de escamas. Su amplia boca presenta multitud de dientes, que en los ejemplares adultos son considerablemente grandes. Esto es de vital importancia en la clasificación de los salmónidos ya que cada especie presenta una distribución dentaria diferente.

Los flancos son más claros y el vientre tiene tendencia a ser más blanco que el de las truchas sedentarias; aunque, al igual que éstas, puede ser levemente rosado o amarillento sobre todo al final de la época de desove. Como ya dijimos, es notable el cambio de librea que experimentan al remontar los ríos. Al entrar del mar tienen los flancos y el vientre notoriamente plateados y al cabo de unas pocas semanas pasan a tener una coloración de tonos más mate muy similar a la de las truchas sedentaria

  

cabeza de reo ( Con Mosca)

  FREZA:

Se suelen reproducir en otoño o invierno. Una hembra grande pude llegar a poner unos 1.200 huevos que depositará en una o varias zanjas que escarbará con la cola. El macho fecunda los huevos y estos quedan semienterrados entre la grava. Son de color rosado y de unos 4 o 5 mm. de diámetro; con la temperatura adecuada eclosionan a las 24 horas. Los alevines permanecen en la zona hasta que alcanzan el tamaño de esguines, momento en que se desplazan río abajo en busca del mar o de su territorio.

Los reos alcanzan la madurez sexual entre los dos y tres años, cuando miden 20-25 cm., siempre en función de la temperatura de agua y el alimento disponible.

Una vez que la freza ha concluido suelen regresar al mar, aunque no todos lo hacen; pudiendo volver a criar en varias ocasiones a lo largo de su vida. No devora sus huevos pero sí sus alevines

                                          

 

ALIMENTACION

 Cuando nacen suelen comer infusorios y otros microorganismos que cazan entre las piedras. Al alcanzar la fase de esguines ya se alimentan casi en exclusiva de insectos que caen al agua, larvas de insecto y crustáceos, pequeños peces (como el Piscardo) y en general todo lo que les quepa en boca. A partir de su primera migración al mar, experimentan un cambio notable en su dieta, pasando a ser casi exclusivamente piscívoros y depredando sobre cualquier pececillo o invertebrado (especialmente cefalópodos y crustáceos). Cuando alcanzan tamaños superiores a los 35-40 cm, momento que suele coincidir con el primer remonte ya se alimentan de casi cualquier clase de materia animal fresca, como peces pequeños, incluso sus alevines, renacuajos, crustáceos y larvas de insecto, pero sin duda, el que goza de su preferencia es la hormiga con alas.

  

  SU PESCA

  La pesca de un reo es un ejercicio lleno de pasión, dado que su comportamiento es impredecible cuando se siente clavado; nunca sabrás por donde va a salir. Sus saltos nerviosos y plateados, sus incansables brincos, cambios de dirección, sus arrancadas como una acuática saeta cuando pensamos que ya lo tenemos rendido, hacen que la adrenalina se nos dispare. Hay quien dice que una vez que se siente prendido “arranca como un jabalí para acabar saltando como una cabra”. El reo es un contrincante excepcional, valiente y muy peleón; cuando parece que se ha rendido siempre vuelve a la carga con nuevas carreras y saltos espectaculares. Con todo, el momento que nos plantea mayor dificultad es cuando ya queremos echarle mano. Nuestra presa utilizará todas sus fuerzas de manera brutal en ese último momento en que realmente se enfrenta a la muerte. Cuando nos divisa cerca de él usará hasta su último aliento para soltarse.

El mejor momento para su pesca es el atardecer cuando los vemos cebarse de forma más activa, aunque si lo intentamos con mosca seca, pueden salir buenos ejemplares a cualquier hora del día. En las cercanías de las orillas cubiertas de vegetación, serán los lugares donde tendremos más posibilidades. Cuando el cielo amenaza tormenta, entre nubes y claros, cuando los chaparrones se alternan con retazos de cielo azul suelen ser – como para la trucha –los mejores momentos.

Su pesca con mosca seca, principalmente los tricòpteros y dependiendo del día las hormigas, dan buenos resultados si pescamos aguas abajo cuidando que no se vea el hilo. Dado que su agudeza visual es superior a la de la trucha y que distingue enseguida cualquier anomalía, es de lógico que su cautela y desconfianza espectacular se dispare ante cualquier movimiento anómalo.

El reo suele entrar bastante bien a piscardo, bien sea a cebo corrido o simplemente si en esas horas muertas de la mosca, lo lanzamos a algún pozo donde muere la corriente.

El tiempo que pasemos pescando con niebla, será tiempo perdido. Ya se sabe “ Niebla en la montaña, pescador pa la cabaña ”. Lo que es válido también para la trucha.

Salud y buena pesca,

 

PROPIEDADES NUTRITIVAS

Lo mismo que la trucha, se considera un alimento muy nutritivo, y si se cocina de manera sencilla puede formar parte habitual de las dietas hipocalóricas y bajas en grasas. Su carne supone un aporte interesante de potasio y fósforo; y moderado de sodio, magnesio, hierro y cinc, comparado con el resto de pescados frescos. El potasio es un mineral necesario para el sistema nervioso y la actividad muscular e interviene junto con el sodio en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula. Por otro lado, el fósforo está presente en los huesos y dientes. También interviene en el sistema nervioso y en la actividad muscular, y participa en procesos de obtención de energía. El magnesio se relaciona con el funcionamiento del intestino, los nervios y los músculos, además de formar parte de huesos y dientes. Mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante

 

 

 

  

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Publicado por en 22 abril, 2009 en CLASES DE PECES

 

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