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Archivos Mensuales: febrero 2009

VAMOS A LA TRUCHA

 

VAMOS A LA  TRUCHA

 

 Llegó el momento de colgar la escopeta y descolgar la caña. Es un cambio de tornas al que año tras año estamos acostumbrados. Nos  alejamos de los frondosos paisajes de nuestros montes y nos encontramos de pronto en esos hermosos rincones entre aguas cristalinas; hoy como ayer, andarines, cambiamos el chaleco de caza por nuestro equipo de pesca.   

Entre todos los tipos de pesca, es la de la trucha la que ofrece una mayor posibilidad de compenetración con el paisaje y sus criaturas; por lo que la experiencia pueda ser apasionante en las espectaculares márgenes de los ríos asturianos.
Transitar por  entornos únicos, encaminarse a pescar a sitios sin gente, -cada vez más escasosl-, buscar y descubrir los escondites de las truchas, competir con su astucia e intentar engañarlas, descifrar sus lenguajes y agudizar los sentidos para comprender el papel de cada cosa, es algo apasionante y perfecto.

La aventura de la  pesca, sea cual sea la técnica empleada nos hará disfrutar desde la estética sutil del vuelo de la línea, el arte del engaño, la emoción de la picada hasta tener en nuestras manos la repintada  trucha; entregada, escurridiza y bella.

Es cuando el cielo se cubre de nubes plomizas que anuncian una turbonada, antes de llover, cuando las truchas se vuelven locas, y el pescador  no necesita ni siquiera lanzar lejos los señuelos que utilice, porque los voraces peces muerden el anzuelo  hasta en la misma orilla. Es entonces cuando uno tiene que acordarse de La Ley, que fija el cupo de truchas que se pueden llevar al cesto y contener el ansia de sentir una y otra vez el estremecedor  tirón de la picada.

Observar los diminutos organismos que le sirven de alimento e intentar imitarlos, hace que el placer de la pesca empiece ya en el momento que nos disponemos a preparar nuestros cebos, moscas y aparejos.

                                                                                                                        

 

Trucha común

 

Características de la trucha:

 

La trucha común (Salmo trutta fario) es un pez de la familia de los salmónidos, grupo que en Asturias incluye de forma natural sólo otra especie: el salmón (Salmo salar). 

Pero hay  diversas variedades: la trucha de mar, grande de talla  que remonta los ríos como los salmones; la trucha común, la más pequeña, muy codiciada por los pescadores con la piel salpicada de manchitas redondas, rojas y negras, y la trucha arco iris,(Oncorhynchus mykiss) similar a la anterior, pero más gorda; su piel es de color irisado con una banda lateral cubierta de manchitas. Procedente de California, fue introducida en Europa a finales del siglo XIX. Su buena adaptación a aguas menos frías la convierte en la predilecta para su crianza en piscifactorías. La  exquisita trucha común, por su parte, se encuentra en muchos ríos de Europa y es frecuente su cría para repoblación.

 

 

 Trucha arco iris 

 

La trucha común –nuestra trucha – es un pez de agua dulce  de forma fusiforme, de cuerpo esbelto y ágil cubierto de pintas negras y rojas que suelen estar rodeadas de un halo blanquecino. Tiene una cabeza robusta y la boca dentada. Entre la aleta dorsal y la aleta caudal dispone de una aleta adiposa con una mancha rojiza en el borde. Esas características, junto con la aleta caudal casi sin escotadura, y la mayor longitud de la boca que rebasa la vertical del ojo, permiten diferenciarla de los juveniles de salmón, con los que comparte hábitat.

La hembra tiene dos orificios anales; el macho sólo uno.

Se encuentra en ríos de agua pura,  limpia y cristalina en especial de aguas rápidas, bien oxigenadas, de suelo arenoso y pedregoso. También habita en algunos lagos, ríos  y lagunas de montaña.

Sus costumbres son territoriales e incluso agresivas. Los adultos no permiten la presencia de otros individuos en sus cercanías.

 La base de su dieta está formada por invertebrados bentónicos y pequeños insectos; gusanos, cocos, marabayos,  moscas, mosquitos, piscardos…. No obstante la trucha es una glotona empedernida; es tal su voracidad, que las grandes truchas que se crían en zonas de aguas lentas pueden consumir animales de gran tamaño, principalmente anfibios, e incluso adquirir hábitos caníbales, sobre todo alevines, juveniles y adultos de menor tamaño.

Tiene un sagaz instinto de conservación que hace que casi nunca baje la guardia ante cualquier peligro. Su mejor defensa es su agudísima vista tanto frontal como lateral con la que puede identificar al pescador desde una gran distancia.  Una vez avistado no morderá ninguna carnada por muy tentadora que le parezca. Es fundamental pescar río arriba para evitar ser divisado, nunca frente de ellas ni desde dentro del río. Un auténtico pescador  cuando va al río busca la soledad siempre que puede y se mueve por la orilla con todo sigilo consciente de  la capacidad visual de la trucha.

 

La freza

 

En los ríos asturianos, los desplazamientos para la cría se limitan a cortas penetraciones en los afluentes de mayor caudal

 Suelen alcanzar la madurez sexual entre los dos y tres años de vida.  

La freza tiene lugar a finales de año. Para ello las truchas se desplazan a áreas de aguas rápidas con fondos arenosos donde excava un pequeño surco para depositar sus huevos. Una vez hecha la puesta el macho esparce por encima de ellos  su semen.

Los huevos fecundados  permanecen en el fondo recubiertos por una pequeña capa de arena. La hembra deposita unos 1000 huevos o más (dependiendo de su peso) y su incubación dura unos 40 días. Cuando nacen, los alevines eligen  fondos soleados y de poca corriente hasta la primavera  en que empieza su rápido desarrollo. Mientras dura el período de freza la trucha pierde su apetito y sólo comerá lo estrictamente necesario.  Su instinto maternal hará  que  ataque con verdadera fiereza cualquier enemigo que ponga en peligro sus huevecillos.

En los lagos y ríos de alta montaña  la época de la cría se suele retrasar  hasta  Marzo e incluso Abril, dependiendo de la temperatura del agua.

 

                                                                                                                     

 Trucha alta montaña

 

¿qué amenaza la especie?

 La mayor amenaza para la conservación de la trucha común se relaciona con la contaminación genética ocasionada por repoblaciones con ejemplares foráneos, que pueda ocasionar la pérdida de la pureza de las razas del norte de España. En la actualidad, se intenta que la mayoría  de repoblaciones se realicen con material genético de procedencia local. Otras amenazas para la especiederivadas de la degradación del hábitat, en especial de las áreas de freza, cada vez más escasas debidas a obstáculos insalvables (grandes presas y embalses),  la contaminación de los ríos (vertederos y basureros ilegales), el furtivismo aún  tan arraigado, el desarrollo masivo de la práctica de la pesca deportiva en la que hay poco respeto por los cupos estipulados por Ley; son factores a tener en cuenta. El aumento descontrolado de la población de especies depredadoras como el cormorán que va colonizando  todos los ríos, lagunas y rías dejándolos totalmente esquilmados, ya que pescan en grupo y  tan sólo cambian de ubicación cuando se les acaba el alimento. En menor medida las nutrias y garzas. La política de promoción de la pesca sin muerte parece un mecanismo eficaz y bien acogido por numerosos colectivos de pescadores pero sin el control de estos depredadores no dará para nada buenos resultados.

 Llama la atención que en estudios realizados por el Principado de Asturias, en lugares vedados, en los que supuestamente no se practica la pesca, las poblaciones de truchas, en algunos casos disminuyen más rápidamente que en los cotos y tramos libres. Da que pensar y alguien debería tomar medidas.

También se debería tener en cuenta el daño que  producen los pescadores cuando se abre la veda, pisoteando los frezaderos y matando involuntariamente  a  montones los  futuros alevines. 

                                                             

 

 

 

Su pesca:

Todas las variaciones climatológicas afectan al caudal de los ríos y con ello el comportamiento de las truchas. En el mes de Marzo y Abril,  la temperatura del agua es muy baja y las truchas que aún se encuentras débiles por el esfuerzo realizado en el desove, se colocan pegadas al fondo o lecho.  Con el río  crecido, suele quedar en los remansos detrás de cualquier obstáculo para resguardarse de las corrientes; cuando disminuye su caudal, debemos buscarlas remontando la corriente. Si las aguas empiezan a calentar buscará el agua más fresca y oxigenada del centro del río y los espumeros bajo las cascadas. Hay que tener en cuenta también las rocas, hierbas altas, raíces de árboles de las márgenes donde la trucha busca refugio y protección contra los depredadores en un mimetismo total. 

Desde la orilla, evitando las grandes y resbaladizas piedras del centro del caudal,  intentamos acertar con nuestra cucharilla a ese trozo sin espuma, que hace remanso tras la gran piedra y en que seguramente  atacará la trucha, ésa que  una vez fuera, sobre el prado; viva, escurridiza  y dura; negruzca por el lomo, blanca-amarillenta la panza, cubierta de pintas afresadas en una policromía de color provocará  nuestro entusiasmo a golpe de muñeca y puntería.

El método denominado “a punta de vara” típicamente asturiano, nos proporcionará grandes satisfacciones. También se utiliza con mosca seca. La pesca a mosca pude ser con “mosca clásica” o “cola de rata” como la “mosca ahogada”, “buldó” o “leonesa”. Esa última es la mosca tradicional en España, en la que se usa un flotador lastrado con forma de burbuja (“buldó”) y un aparejo de mosca fabricada con pluma de gallo de León.  Las de los gallos de La Vecilla son insuperables.

 En tiempos de lluvia, con aguas turbias y revueltas,  la lombriz será el cebo  más adecuado;  cuando el tiempo es soleado, coco y marabayo. No debemos olvidar que la trucha come seres vivos por lo que la carnada debe estar muy bien colocada y  lo menos deteriorada posible para que no la rechace.

Para pescar con mosca artificial, no sólo debemos escoger  las mejores sino las más indicadas en cada momento teniendo en cuenta que han de ser una copia fiel de las que en ese momento anden por el río.

Si tenemos la suerte de clavar una buena  trucha, necesitamos de toda nuestra habilidad y la suficiente  tranquilidad para no acelerarnos e intentar sacarla demasiado rápido.  No vale darse prisa, hay que cansarla poco a poco hasta que esté sin fuerzas para la lucha.

 Con todo esto, habrá días que por más que insistamos las truchas sin explicación aparente para nosotros,  no se den. Tranquilos, no perdamos la paciencia ni nos desanimemos,  ya llegará su hora en cualquier otro momento: Detrás de un mal día puede venir otro extraordinario.

 

Por último:

-No es pescador quien saca  las piezas más grandes y en mayor cantidad, sino quien sabe disfrutar y respetar  el entorno y este maravilloso mundo de la pesca.-Será un magnífico pescador, cuando sea capaz de devolver al agua una pieza sea del tamaño que sea como premio a su bravura y a  lo mucho que le hizo disfrutar.– Excelente pescador si respeta los cupos y medidas estipulados por la Ley  Sabrá entonces, que pescar, no es sacar peces del agua, es sentirse en comunión  con la pieza, dándole la mayor cantidad posible de ventajas sin enfadarse cuando ésta le  gane la partida.

Salud y buena pesca.

 

 Propiedades nutritivas de la trucha

La trucha es un pescado semigraso, dado que aporta en torno a 3 gramos de grasa por 100 gramos de carne. Contiene proteínas de alto valor biológico, pero en cantidades inferiores a otros pescados, así como de vitaminas y minerales. Se considera un alimento muy nutritivo, y si se cocina de manera sencilla puede formar parte habitual de las dietas hipocalóricas y bajas en grasas muy adecuadas para aquellos que siguen una dieta adelgazante o que sufren de exceso de colesterol y arteriosclerosis
 Su carne supone un aporte interesante de potasio y fósforo; y moderado de sodio, magnesio, hierro y cinc. Contiene vitaminas del complejo B: tiamina, riboflavina y niacina., Su valor calórico se sitúa alrededor de 130 calorías por cada 100 gramos.

 

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Publicado por en 24 febrero, 2009 en CLASES DE PECES

 

BECADAS: CUENTO

 

EL ESPIRITU DEL BOSQUE
Por Faustino Alonso

… y Dios creó los bosques . Cuando hubo terminado, los árboles le dieron las gracias porque a ellos y a los mares les confió ser los depositarios y guardianes del mayor tesoro : la vida .

  Pero cuando hubo pasado un tiempo, Dios se dió cuenta de que los bosques estaban tristes, pasivos .

– Sois los guardianes de mi tesoro, el pulmón y el corazón de la tierra ¿Porqué sufrís ? 

  Entonces el bosque humildemente y con un respeto que casi se tornaba en miedo contestó: -Nos has dado la mayor de las responsabilidades y te adoramos por ello, nos has hecho bellos y misteriosos y te amamos por ello, pero nos has hecho mudos e inmóviles, no podemos hablar ni conocer el mundo ¿ No es injusto, Señor ; que hasta esos seres diminutos y vacíos de alma que llamas hombre puedan hablarse y viajar y nosotros que somos tus más humildes servidores y que les damos su vida no lo podamos hacer ? .

  Dios se quedó pensativo y sorprendido, pero sobre todo estaba apenado porque los bosques eran su esencia en la tierra, una porción de su aliento en un planeta a la vez hermoso y despiadado .

  Finalmente, Dios habló para todos los bosques del mundo y les dió la gracia con una decisión que solo un Dios puede tomar :

  – Me habéis pedido hablar y me habéis pedido viajar . En cuanto al habla, os lo concedo, os daré una voz y ésta se llamará viento . será profunda, suave, terrible,tibia, fría o ardiente y así siempre que el bosque desee hablar, el resto del mundo y todos los seres que lo pueblan solo podrán escuchar, todo el resto de las conversaciones quedarán ocultas . Así todos conocerán la voz de la tierra, porque los bosques son la Tierra .

Por último, me habéis pedido viajar. Pero no os puedo hacer móviles, vuestras raíces profundas enseñarán a los hombres el amor por la Tierra, por sus tradiciones y les daréis, siempre ahí, inmóviles, firmes y robustos, sombra en los calientes veranos, protección y calor en los fríos inviernos . Seréis su lección, a pesar de que os dañen, os destruyan y os hagan sufrir, a pesar de todo, les daréis lo mejor de vosotros, les daréis a vuestros hijos sin dudarlo .

Pero si no os puedo dar la movilidad, os daré un espíritu, será un animal, será bello como vosotros, será misterioso como el bosque, vivirá de noche para que nadie lo vea, será solitario como la sabiduría, viajará de Norte a Sur y de Sur a Norte y jamás nadie lo podrá retener, porque nacerá, vivirá y morirá libre . Llevará los mensajes de los gélidos bosques del Norte a los mas tíbios del Sur y devolverá las pláticas todos los años hasta que el último árbol esté en pie, porque cuando los bosques mueran, él morirá también .

  Sólo habrá un ser en este mundo que lo pueda ver y detener, y éste será un hombre con su perro, aunque sean dos, formarán uno sólo, el perro será el único en detectar su rastro, porque sus almas son gemelas y el hombre será el único capaz de cazarlo porque el hombre es el cazador supremo aquí en la tierra, sobre él nada, solo él mismo . Pero deberá hacerlo con respeto, con admiración y pasión, porque si el egoísmo, la crueldad o la indiferencia están en su alma cuando le dé caza, habrá pecado, me habrá ofendido a mí . Sin embargo, si el perro y el hombre cazan tu espíritu con pasión, tu espíritu no morirá, al año siguiente volverá, porque es eterno, porque con él viajan las esencias de todos los bosques . A este animal le llamaré LA BECADA .

  Y desde al alba de los tiempos en que ocurrió esta historia, el viento frío del norte anuncia su llegada e infunde en hombres y perros una sensación entre el sufrimiento de la espera y el júbilo de su venida. Porque cuando un gran perro se inventa una becada en lo más profundo y húmedo del bosque, Dios concede al hombre el saber como una vez fué el paraíso .

 
 
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Publicado por en 17 febrero, 2009 en CUENTOS Y LEYENDAS

 

BECADA: LA DESPEDIDA

composición eresmas

 

BECADA: LA DESPEDIDA

Una vez más, como cada año, decimos adiós al profundo olor de tierra mojada, la quietud del monte, el murmullo de los múltiples riachuelos de nuestros bellísimos montes asturianos. Decimos hasta el año que viene al mayor enigma que tiene el bosque en invierno. SE VA LA BECADA. Vuelven a sus territorios de cría en el Norte de Europa. Las arceas, adultas y jóvenes, hacia finales de Febrero acuciadas por la necesidad de reproducción en los lugares que ha pasado el invierno, se vuelven inestables y caprichosas como nunca. Cuando comienzan las jornadas cálidas y soleadas sienten añoranza de su patria, lugar de reproducción y nacimiento, donde regresan todos los años. Se cree que la vuelta a los países del Norte en primavera se realiza en línea recta, por la vía más breve; dependiendo, -como a la llegada- del tiempo. Este es el promotor que espolea de inmediato el instinto de partida. Según las tardías o precoces condiciones metereológicas, grandes oleadas de aves de paso migrarán cuando el tiempo presente depresiones al Noroeste. La becada no hereda las costumbres, sino la capacidad y el hábito de la migración y también la facultad de orientarse. Los vuelos migratorios suelen ser a menudo muy abundantes en individuos; aunque las más de las veces viajan en familia o en parejas. Ya en sus sitios de cría, los efluvios primaverales que excitan su pasión amorosa, tienen tal potencia influyente sobre los órganos del Scolapax, de por si mudo y taciturno, que le conceden el don de expresar sus deseos por medio de cánticos guturales, estridentes y monótonos. La arcea, pasional, concupiscente y libidinosa manifiesta su pasión amorosa de forma galante, ardiente, llena de gracia e impetuosidad. Es a la aparición del crepúsculo, precisas como un reloj cuando los machos se ponen en movimiento para efectuar, con un vuelo lleno de gracia, lento y ondulado esta manifestación amorosa que los franceses llaman “croule” y que constituye, en el escenario impresionante del bosque, una de las más maravillosas y pintorescas escenas del mundo animal. Las hembras, indiferentes y reservadas, en principio, poco coquetas, están posadas en tierra o volando bajas, casi rasando el suelo, dejándose conquistar poco a poco por las evoluciones del macho. Hasta que amante de los goces raros y delicados, se niega, atormenta y acaba al fin totalmente entregada. Y aquí, desde nuestras tierras asturianas muchos becadistas, esperamos con ilusión que todo este ritual dé sus frutos y en la próxima temporada tengamos de nuevo entre nosotros este espíritu del bosque. El claro declive en los últimos años de esta especie migratoria, aún poco conocida empieza a ser muy preocupante. Su futuro, si no se toman medidas drásticas, comienza a ser incierto sobre todo en Europa en general y en España en particular. La escasez de individuos adultos, la falta de pequeñas praderas permanentes de media montaña, y sobre todo la presión cinegética a que está sometida la becada invernante en Europa la ponen en serio peligro de extinción. Aunque la temporada pasada 2007-2008 se ha observado una muy buena entrada de arceas desde los primeros días de noviembre y esta abundancia ha sido elevada a lo largo de toda la temporada cinegética, aunque a partir de la primera semana de enero ha ido en descenso, se supone, por la presión cinegética (según Seguimiento de la Migración de la Arcea en Asturias llevada a cabo por el Principado). Llama la atención de ese estudio que el 66,34% de las becadas cazadas han sido jóvenes. Por lógica los proximos años el descenso será acusado. Aunque esta temporada aún sin evaluar, parece que si no tan buena, también ha sido excelente, no nos debemos confiar. La lógica nos dice que el futuro de la becada pasa por una caza sostenible, una actividad en que importa menos el “cuantas” y más el “como” Todos: Administraciones, guardería, amantes de la sorda, debemos aunar esfuerzos para garantizar su supervivencia, sobre todo los cazadores y becadistas mostrando el máximo respeto por ella. Denunciando el furtivismo, respetando los cupos, zonas de seguridad y refugio Nuestro apoyo a los colaboradores e investigadores de la Universidad y el Principado de Asturias y a las asociaciones como el Club de Cazadores de Becada por los proyectos que para su protección llevan acabo. Las decisiones siempre son mejores si se toman desde el conocimiento. Por último nuestros perros, eficaces ayudantes, estrellas y guías en nuestras jornadas de caza echarán de menos tanto como nosotros el rastreo de esta magnifica ave de suaves plumas y delicadas formas. Despedimos una temporada bastante positiva, esperando que la próxima no sea peor.

Salud.

 

 
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Publicado por en 10 febrero, 2009 en LA CAZA