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VAMOS A LA TRUCHA

24 Feb
 

VAMOS A LA  TRUCHA

 

 Llegó el momento de colgar la escopeta y descolgar la caña. Es un cambio de tornas al que año tras año estamos acostumbrados. Nos  alejamos de los frondosos paisajes de nuestros montes y nos encontramos de pronto en esos hermosos rincones entre aguas cristalinas; hoy como ayer, andarines, cambiamos el chaleco de caza por nuestro equipo de pesca.   

Entre todos los tipos de pesca, es la de la trucha la que ofrece una mayor posibilidad de compenetración con el paisaje y sus criaturas; por lo que la experiencia pueda ser apasionante en las espectaculares márgenes de los ríos asturianos.
Transitar por  entornos únicos, encaminarse a pescar a sitios sin gente, -cada vez más escasosl-, buscar y descubrir los escondites de las truchas, competir con su astucia e intentar engañarlas, descifrar sus lenguajes y agudizar los sentidos para comprender el papel de cada cosa, es algo apasionante y perfecto.

La aventura de la  pesca, sea cual sea la técnica empleada nos hará disfrutar desde la estética sutil del vuelo de la línea, el arte del engaño, la emoción de la picada hasta tener en nuestras manos la repintada  trucha; entregada, escurridiza y bella.

Es cuando el cielo se cubre de nubes plomizas que anuncian una turbonada, antes de llover, cuando las truchas se vuelven locas, y el pescador  no necesita ni siquiera lanzar lejos los señuelos que utilice, porque los voraces peces muerden el anzuelo  hasta en la misma orilla. Es entonces cuando uno tiene que acordarse de La Ley, que fija el cupo de truchas que se pueden llevar al cesto y contener el ansia de sentir una y otra vez el estremecedor  tirón de la picada.

Observar los diminutos organismos que le sirven de alimento e intentar imitarlos, hace que el placer de la pesca empiece ya en el momento que nos disponemos a preparar nuestros cebos, moscas y aparejos.

                                                                                                                        

 

Trucha común

 

Características de la trucha:

 

La trucha común (Salmo trutta fario) es un pez de la familia de los salmónidos, grupo que en Asturias incluye de forma natural sólo otra especie: el salmón (Salmo salar). 

Pero hay  diversas variedades: la trucha de mar, grande de talla  que remonta los ríos como los salmones; la trucha común, la más pequeña, muy codiciada por los pescadores con la piel salpicada de manchitas redondas, rojas y negras, y la trucha arco iris,(Oncorhynchus mykiss) similar a la anterior, pero más gorda; su piel es de color irisado con una banda lateral cubierta de manchitas. Procedente de California, fue introducida en Europa a finales del siglo XIX. Su buena adaptación a aguas menos frías la convierte en la predilecta para su crianza en piscifactorías. La  exquisita trucha común, por su parte, se encuentra en muchos ríos de Europa y es frecuente su cría para repoblación.

 

 

 Trucha arco iris 

 

La trucha común –nuestra trucha – es un pez de agua dulce  de forma fusiforme, de cuerpo esbelto y ágil cubierto de pintas negras y rojas que suelen estar rodeadas de un halo blanquecino. Tiene una cabeza robusta y la boca dentada. Entre la aleta dorsal y la aleta caudal dispone de una aleta adiposa con una mancha rojiza en el borde. Esas características, junto con la aleta caudal casi sin escotadura, y la mayor longitud de la boca que rebasa la vertical del ojo, permiten diferenciarla de los juveniles de salmón, con los que comparte hábitat.

La hembra tiene dos orificios anales; el macho sólo uno.

Se encuentra en ríos de agua pura,  limpia y cristalina en especial de aguas rápidas, bien oxigenadas, de suelo arenoso y pedregoso. También habita en algunos lagos, ríos  y lagunas de montaña.

Sus costumbres son territoriales e incluso agresivas. Los adultos no permiten la presencia de otros individuos en sus cercanías.

 La base de su dieta está formada por invertebrados bentónicos y pequeños insectos; gusanos, cocos, marabayos,  moscas, mosquitos, piscardos…. No obstante la trucha es una glotona empedernida; es tal su voracidad, que las grandes truchas que se crían en zonas de aguas lentas pueden consumir animales de gran tamaño, principalmente anfibios, e incluso adquirir hábitos caníbales, sobre todo alevines, juveniles y adultos de menor tamaño.

Tiene un sagaz instinto de conservación que hace que casi nunca baje la guardia ante cualquier peligro. Su mejor defensa es su agudísima vista tanto frontal como lateral con la que puede identificar al pescador desde una gran distancia.  Una vez avistado no morderá ninguna carnada por muy tentadora que le parezca. Es fundamental pescar río arriba para evitar ser divisado, nunca frente de ellas ni desde dentro del río. Un auténtico pescador  cuando va al río busca la soledad siempre que puede y se mueve por la orilla con todo sigilo consciente de  la capacidad visual de la trucha.

 

La freza

 

En los ríos asturianos, los desplazamientos para la cría se limitan a cortas penetraciones en los afluentes de mayor caudal

 Suelen alcanzar la madurez sexual entre los dos y tres años de vida.  

La freza tiene lugar a finales de año. Para ello las truchas se desplazan a áreas de aguas rápidas con fondos arenosos donde excava un pequeño surco para depositar sus huevos. Una vez hecha la puesta el macho esparce por encima de ellos  su semen.

Los huevos fecundados  permanecen en el fondo recubiertos por una pequeña capa de arena. La hembra deposita unos 1000 huevos o más (dependiendo de su peso) y su incubación dura unos 40 días. Cuando nacen, los alevines eligen  fondos soleados y de poca corriente hasta la primavera  en que empieza su rápido desarrollo. Mientras dura el período de freza la trucha pierde su apetito y sólo comerá lo estrictamente necesario.  Su instinto maternal hará  que  ataque con verdadera fiereza cualquier enemigo que ponga en peligro sus huevecillos.

En los lagos y ríos de alta montaña  la época de la cría se suele retrasar  hasta  Marzo e incluso Abril, dependiendo de la temperatura del agua.

 

                                                                                                                     

 Trucha alta montaña

 

¿qué amenaza la especie?

 La mayor amenaza para la conservación de la trucha común se relaciona con la contaminación genética ocasionada por repoblaciones con ejemplares foráneos, que pueda ocasionar la pérdida de la pureza de las razas del norte de España. En la actualidad, se intenta que la mayoría  de repoblaciones se realicen con material genético de procedencia local. Otras amenazas para la especiederivadas de la degradación del hábitat, en especial de las áreas de freza, cada vez más escasas debidas a obstáculos insalvables (grandes presas y embalses),  la contaminación de los ríos (vertederos y basureros ilegales), el furtivismo aún  tan arraigado, el desarrollo masivo de la práctica de la pesca deportiva en la que hay poco respeto por los cupos estipulados por Ley; son factores a tener en cuenta. El aumento descontrolado de la población de especies depredadoras como el cormorán que va colonizando  todos los ríos, lagunas y rías dejándolos totalmente esquilmados, ya que pescan en grupo y  tan sólo cambian de ubicación cuando se les acaba el alimento. En menor medida las nutrias y garzas. La política de promoción de la pesca sin muerte parece un mecanismo eficaz y bien acogido por numerosos colectivos de pescadores pero sin el control de estos depredadores no dará para nada buenos resultados.

 Llama la atención que en estudios realizados por el Principado de Asturias, en lugares vedados, en los que supuestamente no se practica la pesca, las poblaciones de truchas, en algunos casos disminuyen más rápidamente que en los cotos y tramos libres. Da que pensar y alguien debería tomar medidas.

También se debería tener en cuenta el daño que  producen los pescadores cuando se abre la veda, pisoteando los frezaderos y matando involuntariamente  a  montones los  futuros alevines. 

                                                             

 

 

 

Su pesca:

Todas las variaciones climatológicas afectan al caudal de los ríos y con ello el comportamiento de las truchas. En el mes de Marzo y Abril,  la temperatura del agua es muy baja y las truchas que aún se encuentras débiles por el esfuerzo realizado en el desove, se colocan pegadas al fondo o lecho.  Con el río  crecido, suele quedar en los remansos detrás de cualquier obstáculo para resguardarse de las corrientes; cuando disminuye su caudal, debemos buscarlas remontando la corriente. Si las aguas empiezan a calentar buscará el agua más fresca y oxigenada del centro del río y los espumeros bajo las cascadas. Hay que tener en cuenta también las rocas, hierbas altas, raíces de árboles de las márgenes donde la trucha busca refugio y protección contra los depredadores en un mimetismo total. 

Desde la orilla, evitando las grandes y resbaladizas piedras del centro del caudal,  intentamos acertar con nuestra cucharilla a ese trozo sin espuma, que hace remanso tras la gran piedra y en que seguramente  atacará la trucha, ésa que  una vez fuera, sobre el prado; viva, escurridiza  y dura; negruzca por el lomo, blanca-amarillenta la panza, cubierta de pintas afresadas en una policromía de color provocará  nuestro entusiasmo a golpe de muñeca y puntería.

El método denominado “a punta de vara” típicamente asturiano, nos proporcionará grandes satisfacciones. También se utiliza con mosca seca. La pesca a mosca pude ser con “mosca clásica” o “cola de rata” como la “mosca ahogada”, “buldó” o “leonesa”. Esa última es la mosca tradicional en España, en la que se usa un flotador lastrado con forma de burbuja (“buldó”) y un aparejo de mosca fabricada con pluma de gallo de León.  Las de los gallos de La Vecilla son insuperables.

 En tiempos de lluvia, con aguas turbias y revueltas,  la lombriz será el cebo  más adecuado;  cuando el tiempo es soleado, coco y marabayo. No debemos olvidar que la trucha come seres vivos por lo que la carnada debe estar muy bien colocada y  lo menos deteriorada posible para que no la rechace.

Para pescar con mosca artificial, no sólo debemos escoger  las mejores sino las más indicadas en cada momento teniendo en cuenta que han de ser una copia fiel de las que en ese momento anden por el río.

Si tenemos la suerte de clavar una buena  trucha, necesitamos de toda nuestra habilidad y la suficiente  tranquilidad para no acelerarnos e intentar sacarla demasiado rápido.  No vale darse prisa, hay que cansarla poco a poco hasta que esté sin fuerzas para la lucha.

 Con todo esto, habrá días que por más que insistamos las truchas sin explicación aparente para nosotros,  no se den. Tranquilos, no perdamos la paciencia ni nos desanimemos,  ya llegará su hora en cualquier otro momento: Detrás de un mal día puede venir otro extraordinario.

 

Por último:

-No es pescador quien saca  las piezas más grandes y en mayor cantidad, sino quien sabe disfrutar y respetar  el entorno y este maravilloso mundo de la pesca.-Será un magnífico pescador, cuando sea capaz de devolver al agua una pieza sea del tamaño que sea como premio a su bravura y a  lo mucho que le hizo disfrutar.– Excelente pescador si respeta los cupos y medidas estipulados por la Ley  Sabrá entonces, que pescar, no es sacar peces del agua, es sentirse en comunión  con la pieza, dándole la mayor cantidad posible de ventajas sin enfadarse cuando ésta le  gane la partida.

Salud y buena pesca.

 

 Propiedades nutritivas de la trucha

La trucha es un pescado semigraso, dado que aporta en torno a 3 gramos de grasa por 100 gramos de carne. Contiene proteínas de alto valor biológico, pero en cantidades inferiores a otros pescados, así como de vitaminas y minerales. Se considera un alimento muy nutritivo, y si se cocina de manera sencilla puede formar parte habitual de las dietas hipocalóricas y bajas en grasas muy adecuadas para aquellos que siguen una dieta adelgazante o que sufren de exceso de colesterol y arteriosclerosis
 Su carne supone un aporte interesante de potasio y fósforo; y moderado de sodio, magnesio, hierro y cinc. Contiene vitaminas del complejo B: tiamina, riboflavina y niacina., Su valor calórico se sitúa alrededor de 130 calorías por cada 100 gramos.

 

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1 comentario

Publicado por en 24 febrero, 2009 en CLASES DE PECES

 

Una respuesta a “VAMOS A LA TRUCHA

  1. tomas

    27 febrero, 2009 at 0:02

    Buenas noches Berta.Es una gozada leerte, te envidio tus escritos y tus capturas, en mi tierra , las truchas son de piscifactoria , y los espacios en que las pillamos siempre estan sumermasificados, si algun dia me jubilo , pienso tomarme una temporada de relajo total , y subirme al norte, Asturias, Cantabria , y gozar de la aficion que siempre me ha acompañado , la pesca, ya desde acantilado, playa y ahora ya a mis casi 60 años , la pesca de la trucha .Gracias por contarnos estas maravillasSalud y AmistadTomas

     

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