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Archivo de la categoría: PESCA DE AGUA DULCE. “LA TRUCHA”

PESCA DE AGUA DULCE

  

 

  A la vuelta de la esquina, un año más, llega la temporada de pesca en agua dulce. Esa actividad apasionante, que cada año hace que cientos de aficionados, entre ilusionados y preocupados, preparen su equipo para perderse en  los hermosos rincones que nos deparan nuestros ríos.

 Entre todos los tipos de pesca, es la del salmón, la que nos provoca más intensas emociones. Aunque lejos quedan aquellos tiempos , allá por el siglo XVII, en que los monjes benedictinos, cansados de comer salmón todos los días, hicieron, una de las primeras huelgas de la historia para pedir por lo menos dos días a la semana, otro tipo de alimento.

Este gran pez de la familia de los salmónidos, tiene la cabeza pequeña, el cuerpo alargado como buen nadador de fondo, capaz de recorrer cada año miles de km por el mar de Norte y el Cantábrico, para completar en la cabecera de nuestros ríos su ciclo vital; Este rey del río, juvenil salmón, luchador infatigable, es capaz de adaptar su morfología a las condiciones de vida en el mar para emprender el largo viaje hasta el mar de Labrador, desde donde regresan ya adultos, a nuestros ríos para la freza.

Actualmente, en Asturias se capturan más salmones que en el resto de la Península Ibérica. No es extraño, por tanto, que la pesca del salmón, sea un acontecimiento anual en el Principado. La expectación es enorme durante toda la temporada. Nada comparable a la ilusión con que se va al inicio de la misma en busca del tan esperado “Campanu”, que es el que se lleva todo el protagonismo.

 

Pero es la trucha, la que ofrece una mayor posibilidad de compenetración con el paisaje y sus criaturas; por lo que la experiencia pueda ser apasionante en las espectaculares márgenes de los ríos asturianos. Sea cual sea la técnica empleada, nos hará disfrutar del arte del engaño, la emoción de la picada, hasta tener en nuestras manos, la trucha; entregada, escurridiza y bella.

En esos días de nubes plomizas, que anuncian turbonada, cuando las truchas se vuelven locas y muerden el anzuelo hasta en la misma orilla y uno, apasionado de la pesca, tiene que acordarse del cupo que fija la Ley, y contener el ansia de sentir una y otra vez el ansiado tirón de la picada.

Es la trucha común, otro de los salmónidos de nuestros ríos, la más codiciada por los pescadores, pequeñita y con la piel salpicada de manchitas redondas, rojas y negras.

Todas las variaciones climatológicas afectar al caudal de los ríos y por ello al comportamiento de las truchas.

A principios de temporada y con aguas frías, debemos buscarlas pegadas al fondo o lecho. Con el río crecido, suelen quedar en los remansos, detrás de cualquier obstáculo que la proteja. Cuando las aguas empiezan a calentar, buscará el agua más fresca y oxigenada del centro de los ríos.

La trucha arco iris, especie procedente de Norteamérica, tiene un aspecto semejante a la común; de cabeza más pequeña y cuerpo moteado con pequeñas manchas negras y banda lateral irisada que recorre todo su cuerpo.

Ya avanzada la temporada, en mayo y Junio, entra de nuevo, bravo y salvaje otro grande de los ríos: El reo. Invade nuestros cauces con una sola idea: Llegar y reproducirse.

Los primeros en entrar suelen ser los de menor tamaño. Casi al final de temporada lo hacen los más grandes, haciendo de su pesca un ejercicio lleno de pasión. Sus incansables saltos, cambios de dirección, sus violentas arrancadas cuando pensamos que lo tenemos rendido, hacen que la adrenalina se nos dispare.

El reo es un contrincante excepcional, valiente y peleón.

 

Parece que fue ayer cuando nos perdíamos por los inigualables Lagos de Somiedo buscando el precioso Salvelino, hoy escaso, e incluido también dentro de las normas de la pesca sin muerte de los lagos de Saliencia. Oriundo de Norteamérica, es un pez parecido a la trucha, con el dorso moteado, lleno de puntos rojos o rosados, rodeados de un característico halo blanco azulado. Es especialmente vistoso cuando se coloca su colorida librea nupcial

Su hábitat natural son los lagos y ríos de alta montaña, de poca corriente y agua fría y oxigenada, con abundante vegetación acuática que les proporciona refugio.

 

Todas y cada una de estas especies, nos pueden deparar momentos inolvidables. Pero, ya sabemos que lo verdaderamente importante, cuando la suerte nos es esquiva, es ir a pescar, y disfrutar de esos momentos increíbles que nos regalan el río y los peces.

La pesca sin muerte, o “captura y suelta”, tiene un número creciente de seguidores, aunque hoy en día siguen siendo más los pescadores tradicionales. Para los que practiquen esta modalidad, decir, que no basta con devolver los peces al agua: hay que devolverlos en buenas condiciones. Los anzuelos sin arpón son imprescindibles, así como usar siempre una sacadera, para evitar que se golpeen durante la pelea.

Pero no es la pesca sin muerte, la panacea para todos los males que aquejan nuestros ríos, no soluciona problemas de contaminación, obras hidráulicas, pesca furtiva, falta de limpieza y de frezaderos, control de depredadores etc. En mi humilde opinión, el pescador de vara, no es el enemigo número uno, siempre que respete los cupos y las medidas.

Y hoy, como siempre, salud y buena pesca

La pesca es un descanso para la mente, una alegría para el espíritu, una distracción para la tristeza, un calmante para los pensamientos inquietos, un moderador de pasiones, una fuente de satisfacciones que engendra hábitos de paz y de paciencia en todo aquél que la profesa y la practica. Henry Wotton

 

 
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Publicado por en 1 marzo, 2011 en PESCA DE AGUA DULCE. "LA TRUCHA"